El estrés es una parte inevitable de la vida y puede deberse a factores externos o internos. Si no se atiende, el estrés crónico puede ser extremadamente dañino para la salud, puede exacerbar enfermedades y causar daños físicos.
Se considera que el estrés se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente (estresores internos o externos) y los recursos disponibles del sujeto. De tal modo, los elementos a considerar en la interacción potencialmente estresante son: variables situacionales (por ejemplo, del ámbito laboral), variables individuales del sujeto que se enfrenta a la situación y consecuencias del estrés.
El estrés puede ser definido como el proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos de afrontamiento. Cuando la demanda del ambiente (laboral, social, etc.) es excesiva frente a los recursos de afrontamiento que se poseen, se van a desarrollar una serie de reacciones adaptativas, de movilización de recursos, que implican activación fisiológica. Esta reacción de estrés incluye una serie de reacciones emocionales negativas (desagradables), de las cuáles las más importantes son: la ansiedad, la ira y la depresión.
Aunque es parte del dia a dia y una realidad social generalizada, es necesario incrementar nuestras potencialidades y recursos para enfrentarnos a las exigencias del entorno, gestionando sus demandas de manera qu el estres y sus posibles respuestas como la ansiedad no desgasten nuestra calidad de vida.